Mostrando entradas con la etiqueta Mi canción favorita de hoy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi canción favorita de hoy. Mostrar todas las entradas

Jordu, Clifford Brown 1954




Hoy he estado escuchando algo de jazz. Clifford Brown murió muy joven (26 años) de accidente de trafico. Pese a su juventud, su forma de frasear y su sonido son muy particulares y precisos, un talento fuera de lo común y con gran personalidad. Es una lástima que se truncase su vida a una edad tan temprana. De todas maneras, dejó verdaderas joyas, entre ellas este álbum liderado junto a Max Roach, en el que suena la versión de Jordu, de la que hablo hoy. Me encanta esta grabación. Sacó dos discos junto a Roach, unos discos fabulosos, imprescindibles para cualquier aficionado al Jazz. Este trompetista vio nacer el jazz entre sus dedos, ya que vivió en el momento en el que estaban (ellos, los músicos americanos) creando esta fabulosa música. Influenció a varios trompetistas; aún hoy en día, es claro su legado. También sirvió de ejemplo para que varios músicos de aquel entonces dejasen la heroína, droga que muchos de ellos consumían, siendo Charlie Parker, el dios del bebop y saxofonista a imitar a finales de los años cuarenta, principio de los cincuenta y más allá,  un gran consumidor de esta. Y, con la intención de emularle, creyendo que su talento era debido al consumo del opioide, el uso de esta sustancia entre los músicos de jazz de la época se normalizó (si queréis info sobre esto, la película Bird, protagonizada por Forest Whitaker y dirigida por Clint Eastwood, describe al detalle la vida de Parker. Peliculón), Clifford era un chico sin adicciones, y eso demostró que se podía tocar mejor que nadie sin la heroína. Clifford Brown quizá no sea de los más conocidos para el público poco versado en esta música, pero cualquier aficionado al jazz sabe que es un grande. 

Al volver de mi cotidiano paseo, he cortado un poco de queso y me he servido media copa de un Crial blanco; he conectado el equipo y he insertado el álbum Clifford Brown & Max Roach. Me he quedado embelesado, otra vez más, con el solazo de Brown en el tema Jordu, y se ha convertido en mi canción de hoy. Este tema es una obra de arte del jazz. No está escrito por él (aunque Clifford era un gran compositor), pero lo hizo suyo. Casi a cualquiera que le guste el jazz, si le hablas de Jordu, le vendrá a la mente esta fabulosa versión de 1954. Todo el disco rezuma jazz en mayúsculas: es historia de esta música. 

Infalible en cualquier reunión que elijas amenizar con música de jazz, o quieras quedar como un entendido del tema (jiji). 


LA BOHEME de Aznavour (mi canción de hoy)

 


Hoy es esta mi canción, hoy es mi favorita, hoy ha aparecido sin avisar una vez más, hoy me ha hecho llorar una vez más como en muchas otras ocasiones desde hace unos cuantos años hasta aquí, eso son cosas que pasan, pienso, que me pasan por la edad. cumplida Quizá la mejor de Aznavour, una letra impresionante, pero eso no sería suficiente, claro, siento que para ser una canción suprema, para ser esa que sea mi favorita de hoy, para que sea suprema para mí, para que me llegué hasta lo más profundo, no sólo ha de tener un texto excelente, ni siquiera pienso que sea lo más importante para que me abrace fuerte, que me coja por todos los sitios posibles, para que consiga ser una canción gigante como es esta para mí (sobre todo hoy), ha de estar acompañada de una melodía acorde. La importancia de la melodía. Hay muchas canciones que sus textos son excelente, pero sus melodías son mediocres (para mi gusto) y eso las aparta de mi atención y jamás podrán ser mis favoritas ni un solo día en mi vida, no puedo enamorarme de ellas. Hay muchos artistas admirados sólo por sus textos (admirados por otros, jamás por mí), pero eso no es música, eso tiene que ser muy triste para un músico, el no lograr encontrar la melodía que acompañe este excelente texto. Qué difícil es compaginar texto y melodía excelentes y que sean perfectamente  compatibles, pero puestos a elegir siempre será mejor apostar por la melodía, por la música que por el escritor, esa melodía te hará llorar aunque la interprete un violín o esté cantada en armenio (idioma del cual no entiendes ni papa), en cambio esta misma letra en idioma desconocido, recitada sin su melodía nunca podrá decirte nada.

Quizá esta, a favor de mis sentimientos, me muestra imágenes de mi niñez y de amores que se fueron, sitios que desaparecieron para no volver y eso a ayudado a que sea mi favorita de hoy.


CINEMA PARADISO (Ennio Morricone, 1988)




    Os invito a escuchar una de las bandas sonoras más bellas (según mis sentimientos) que he sentido. Dos pilares la sustentan, dos grandes y fuertes, dos robustos y sencillos, que revelan el gran poder de la buena melodía, tan buena ésta que puede soportar cualquier tipo de ritmo o versión, alarde de ideas o muestra que muestra Morricone en un momento de la escucha, quizá para demostrar la importancia de la melodía en la música cuando lo que buscamos es poesía. 

    Aquí estoy sentado en mi terracita de verano, en esta que nunca da el sol, rodeado de plantas de aloe y schlumbergera y un hermoso y frondoso Solenostemon y un limonero de escasamente un metro de altura, tiene tres  limones verdes, ahí estoy con una taza de Forges (la de eso de lo verde) llena de té negro infusionado durante 3 minutos con agua a 90º, agua del Matarraña hervida junto a un buen trozo de jengibre de la India, dos puntas de clavo aromático, 3 bolas de pimienta de Jamaica y un leve cacho de canela de la china, la banda sonora de Morricone está, leve brisa refrigerada en este caluroso agosto de 2018, una lágrima aprieta por salir, lucho para que no brote, noto el brillo en mis ojos, no quiero el desahogo, deseo la sensación.


(Esto lo escribí en agosto de 2018, curiosamente lo he encontrado y releído esta mañana sin saber aún que había fallecido Ennio Morricone, he empezado a leerlo y no estaba seguro si era yo el autor, suerte que divagué con lo del limonero y el té, no recordaba haber escrito esto, se traspapeló y hoy reapareció. Durante estos años he tocado varios temas de esta banda sonora increíble, siempre que la escucho me pone los pelos de punta. Su obra un gran legado de inmensa belleza)

PHOENIX RISING - DAVID KIKOSKI 2019- (mi canción de hoy)



Phoenix Rising, HighNote 2019, David Kikoski, Peter Washington, Joe Farnsworth, Eric Alexander.

Supe de David Kikoski en los años noventa, junto a un montón de buenos músicos que también pasaron por el sello discográfico Criss Cross. Fueron unos años de grandes descubrimientos (para mí), una generación de músicos excelente, tocando un jazz lleno de ideas nuevas; retomando el hilo donde lo habían dejado los grandes maestros a finales de los sesenta y principio de los setenta, saltándose los años ochenta y olvidándose de las fusiones que tanto proliferaron entonces, volviendo al sonido puramente acústico y exponiendo ideas frescas, tocando jazz del bueno. Estos jóvenes músicos que descubrí en el sello Criss Cross me dieron una nueva esperanza para esta música que pensé que había muerto; un nuevo enfoque, pero siempre manteniendo en su discurso el legado, la tradición. Entre ellos estaban, por nombrar a unos cuantos de los que recuerdo, Mark Turner, Ray Drummond, Joshua Redman ,Peter Bernstein, Brad Mehldau, Seamus Blake, Kurt Rosenwinkel, Jorge Rossy, Scott Colley, Chris Cheek, Bill Stewart y unos cuentos más. En aquellos años no eran músicos con discos a su nombre, creo que excepto Peter Bernstein y Seamus Blake, pero todos grababan para este magnífico sello, unos con otros, en diferentes discos. Fue genial escuchar aquella música. Kikoski también ha grabado varios discos con Criss Cross. El que presento hoy, Phoenix Rising, está grabado en HighNote pero Kikoski sigue grabando para el sello Criss Cross, y, aunque haya pasado toda esta montonera de años, sigue manteniendo aquel mismo aroma, sigue sonando mucho a jazz (los músicos que le acompañan están super bien elegidos). Pienso que es un gran disco. Hace sólo un mes que lo tengo y lo he escuchado varias veces y me ha gustado mucho, tanto los temas originales como los clásicos (la selección es muy buena), suena de maravilla, es, de verdad, un gran disco, de los mejores que he escuchado últimamente. Sólo un apunte más: creo que Kikoski tendría que ser un pianista más venerado; quizá no lo sea por no haber fichado por alguno de esos grandes sellos que durante años nos han hecho escuchar el jazz que ellos han querido (mucho bueno, no estoy loco, pero el de sus fichajes y con las peculiaridades de cada sello). A España siempre ha llegado el jazz de cuatro o cinco discográficas importantes y nos hemos perdido mucho jazz y otras músicas por el imperio de esas grandes discográficas, que es lo único ( o casi) que nos llegaba. También esto nos ha llevado a desconocer el jazz y otras músicas que se estaba haciendo en los países de nuestro entorno que, de verdad, en ocasiones ha sido y es muy bueno. En definitiva, este disco lo recomiendo mucho, suena a jazz del de verdad, muy maduro, muy bien, con marcada esencia coltraneana; y también os invito, si tenéis tiempo, a investigar sobre David Kikoski. Es un grande del pasado reciente y del presente.

Simle JACKY TERRASSON 53 (2019) (mi canción de hoy)

Simle versión Jacky Terrasson trío


    Mi amigo Diego Martínez de Pisón me suele informar de novedades sobre grabaciones de jazz (gracias, Diego) y lo último que me ha enviado ha sido un disco de Jacky Terrasson titulado 53. Es una grabación con temas cortos (en su mayoría) y dulces, de tempo preferentemente lento y sin demasiadas disonancias (las hay, es Jacky), con sonidazo y arreglos bien estructurados; por ponerle algún pero, hay algún tema que se pasea demasiado cerca de lo “comercial” y se me hace algo empalagoso. Antes de escuchar los discos suelo leer sus títulos y también escucho los discos en el orden elegido por el músico, tal y como vienen en la carátula, nunca escucho un disco con el sistema aleatorio, el orden es algo que siempre pensamos con cuidado antes de editar un disco; aunque ahora me parece que somos pocos los que escuchamos discos enteros, no sé. Pues dicho esto, leí que en la entrada siete estaba el Lacrimosa de Mozart, miedo me daba oírlo ya que normalmente la música clásica, cuando entra en el terreno de la improvisación no aguanta muy bien el paseo temporal (hay gente a la que le gusta y eso tiene su público y hay músicos muy bien valorados justamente por haber hecho esto, pero esos discos no se acercan ni de mucho a mi gusto musical), por eso lo escuché con verdadero prejuicio (sinceridad ante todo), pero la verdad es que es simplemente un hermoso guiño de poco más de un minuto que sirve de intro perfecta para el tema Nausica. También me parece curiosa la inminente distancia en el planteamiento de las dos versiones de La Part des Anges; en ocasiones se graban varias ideas sobre el mismo tema y te ves obligado a elegir una, incluso aunque te gusten las dos, creo que ha hecho bien en dejar las dos. Jacky Terrasson 53 es el disco recomendado en mi Tocadiscos de hoy y es el que propongo que escuchéis. Pero ya puesto, voy a explicaros como fue mi reencuentro con este músico y de paso nombraré a su vez otros álbumes que me han llamado la atención. Éste es el disco 15 a su nombre según la promoción, yo creo que son alguno más, no es importante, es una buena oportunidad para escuchar a un excelente pianista y de paso a los grandes músicos que le acompañan que son Sylvain Roman, Thomas Bramerie,- bajos, Gregory Hutchinson y Lukmil Pérez – baterías, pienso que es un disco de tono amable, quizá demasiado amable (he de escucharlo más). No recuerdo exactamente cuando oí por primera vez a Terrasson, pero hace muchos años, en aquel momento me pareció un pianista diferente, con mucha personalidad y de técnica inmaculada, pero como me pasa con otros muchos, dejé de escucharle. Volvió a mi vida hace unos 4 o 5 años, estaba dándole vueltas a la parte musical de un espectáculo del cantante Paco Cuenca, él me envió varios temas y escuchando versiones decidí fusilar (copiar) una versión de Terrasson, él le había dado un enfoque que me gustó mucho y esto lo cuento porque éste fue el motivo de volver a escuchar a este hombre. Descubrí que tiene un montón de versiones de clásicos de la chanson, mejores o peores (según mi criterio, como todo lo que apunto) pero siempre muy creativas y buscando caminos diferentes a las originales (eso siempre lo valoro mucho), está claro que conoce muy bien este repertorio y a partir de un momento, que me perdí en este lapsus sin casi escucharlo, lo incorporó a su hacer, en su juventud no recuerdo que se manejase mucho en este paisaje francés, puede ser que de joven fuese más de la madre y de mayor más del padre o decidió revisar canciones de su infancia o lo que sea, no sé si fueron estos algunos de los motivos de incluir lo francés en sus grabaciones pero lo claro es que este repertorio cada vez ha estado más presente en su obra y este hecho me llevó a volver a escucharle y a incorporarlo en mi discografía más habitual. Ya en 1997 tituló Rendezvous a su colaboración con Cassandra Wilson, aunque el disco es muy americano, y en 1998 grabó el piano del tema Ce Sacré Piano en el discazo Jazznavour, he estado a punto de poner esta versión para encabezar esta chapa pero algún día quiero hablar de este disco que en su día me enamoró, en el disco A Paris de 2000 ya se pueden encontrar un montón de versiones de la banda sonora de la France, también en el disco Smile de 2002 se escuchan versiones de clásicos de la chanson y un disco que suelo escuchar habitualmente es Mother, es muy bonito, suave, un dúo con Stephane Belmondo, también con mucho de lo francés aunque el disco lo abren con First Song de Charlie Haden (tengo una colección de versiones de este tema y son muchas, pero este tema para otro día). Aunque esta grabación que encabeza este escrito no es del disco 53 (claro que escuchando el track 13 no estaría muy seguro de lo dicho, como me dijo un día mi amigo Askunze, siempre estamos componiendo la misma canción una y otra vez, más o menos me dijo esto, ha pasado mucho tiempo para deletrearlo literalmente, pero es suficiente, pienso, para entender el concepto, claro que lo de Terrassson con el track 13 y la versión que he puesto de Smile es de nota, también pienso que en ocasiones compones algo que te mola mucho y te parece que ya no puedes volver a utilizarlo y esta prohibición creo que no está escrita en ningún lugar, por lo que me parece bien este enfoque de la misma idea. Ufff, he decidido colgar esta versión de Smile (tocada con piano de pared) en lugar de un tema del nuevo disco porque me gusta y porque me parece que refleja muy bien su manera de tocar y arreglar, además de que esta versión en directo de Smile tiene un sonido que, al menos a mí, me recuerda cómo podría ser oírlo en un garito o incluso como si lo estuvieses escuchando en el salón del piano de casa (los que tenemos dicho salón, claro). A disfrutar y a investigar, Jacky Terrasson es un personaje interesante y con el que puedes pasar buenos momentos. 

THROW IT AWAY (Abbey Lincoln, 2007). (mi canción de hoy)




Abbey Lincoln. Una cantante fabulosa. Muchas veces cuando tengo que montar un repertorio pienso en ella, Abbey siempre elige muy bien lo que ha de cantar. De hecho varios de los temas que estamos interpretando con CoolAge (tocamos el día 18-12-15 en el Teatro de las Ánimas) son inspirados en sus discos. Su forma de interpretar es muy especial y la distingue de cualquier otra cantante, su voz penetra y se queda. También compuso varias canciones de gran nivel. Mujer implicada políticamente, tanto activamente, como incluso en el momento de elegir las letras que ha de interpretar.
Prensa rosa: Estuvo unos años casada con el gran batería Max Roach (uno de mis favoritos), ya colgué algo suyo hace unos meses:

Espero que os guste. Aquí dejo una perla suya grabada en Francia, me parece que este fue su último disco (si alguien lo sabe que lo diga). Volveremos a encontrarnos con ella.

WALTZ FOR DEBBY (Bill Evans 1961) (mi canción de hoy)


    Imperdonable, después de 21 semanas colgando música aún no he hablado de él. Si de alguien soy fan y no puedo estar si escucharlo, es de Bill Evans. El tema lo tenía claro, lo que no sabía es que versión poner, de las que conozco en directo está una con Chuck Israels (el bajista que inauguró el Whisky Jazz de Madrid, esta historia la contaré en otra ocasión) https://youtu.be/dH3GSrCmzC8 o una con la cantante Monica Zetterlund junto a un jovencísimo Eddie Gómez https://youtu.be/8tp-nbchmHU, pero creo que es de recibo escuchar una de las versiones de las míticas sesiones en el Village Vanguard en 1961 junto a Scott LaFaro y Motian. El antes y el después del trío de Jazz.
Bill Evans estuvo por New York donde grabó su primer disco, pero al oírlo notó que le faltaba algo, aún no era lo que buscaba o buscaban. Se tomó un año sabático, si se puede llamar así, en realidad fue a trabajar duramente, a buscarse y volvió ya con su lenguaje perfeccionado, un Evans innovado, con sus voicings, este Evans que trabaja sin la nota del bajo, casi sin moverse del registro medio del piano, con su nueva manera de improvisar, con su Jazz modal. Os aseguro que LaFaro, durante este año, no estuvo parado (su progresión es espectacular).
    En las manos de Evans se pueden oír sus influencias del clásico, Debussy o Messiaen y sus cantos de pájaros (escuchar https://youtu.be/Nv2GgV34qIg , de esto podría hablar bastante, pero hoy no es el caso).
Después de la muerte de Scott (accidente de coche 1961) se quedó muy hundido. La búsqueda de contrabajista fue evidente durante toda su carrera. Primero fue Israels, después Gómez que se mantuvo muchos años (del 64 al 68) y al final Marc Johnson (me he saltado un montón de ellos, la lista es muy larga, incluso estuvo, fugazmente, Garry Peakok, con el cual no congenió nada), con este último trío, junto al batería joe LaBarbera, encontró, para despedirse de este mundo, su felicidad musical,(el que quiera escucharlos en esta singular versión de My Romance https://youtu.be/aCO1Gd0jRto ,este día parece que se tomó a bien los consejos de productores que no tocase todo temas lentos (algún día os hablo de esto). Este trío que estuvo desde el 78 hasta su muerte en septiembre de 1980.
    Bill no compuso demasiado (en comparación con otros), en realidad (yo pienso) en el Jazz la composición no es algo relevante, lo difícil es conseguir un buen sonido de grupo, plasmar tu sello propio y las improvisaciones. Quizá no firmó demasiadas composiciones, pero los standars que tocó estaban pasados por su tamiz, esta es su verdadera obra, su legado, los hizo suyos.
Lo extraordinario y la belleza de su música choca frontalmente con el horror de su vida personal, nunca dejo la adicción a la heroína. ¿Mereció la pena? Para aquel chico estudiante, deportista y feliz ¿Merecio la pena emprender esta carrera de desastre personal por hacer aquella fabulosa música? No sé si para él, pero para nosotros (egoístamente) SÍ.
    Murió el 15 de septiembre de 1980 en el taxi que le llevaba al hospital, no fue una noticia muy relevante, en un New York que vieron por sus escenarios a Davis, Coltrane, Ellington, Luis Amstrong, Billy Holliday, Charlie Parker, Ornette Coleman, Art Blakey, Thelonius Monk, Dizzy Gillespie o Count Basie, por citar unos cuantos, Evans era un músico más que moría. No creo que se valorase en su justa medida su perdida, la gente no fue consciente de lo que desaparecía con el hombre - un músico más -.


    Os dejo escuchando Waltz for Debby, una composición de Bill Evans que dedicó a su sobrina. 

Suite Part II (SUITE... 2009, Baptiste Trotignon)



Piano, Baptiste Trotignon, Saxo Tenor, Mark Turner, Trompeta, Jeremy Peit, Bajo, Matt Penman, Batería, Eric Harland. (Naive 2009).
Baptiste Trotignon lo plantea como una obra de clásico, con sus partes y eso. Me llamó la atención cuando lo oí por primera vez, con la banda americana de alto nivel (la de la grabación); en otra ocasión oí lo mismo acompañado (Baptiste) por una banda francesa y la cosa no tenía comparación, se desinfló, todo lo bueno de una falta en la otra (interpretación), ni siquiera una obra tan estructurada se escapa a la improvisación y el talento de los músicos que la ejecutan. Cuando el Jazz se impone, la composición pierde su valor. 

SHENANDOAH (Keith Jarrett, 1999) (mi canción de hoy)


    Hoy el el muro de Jose Chamorro (https://www.facebook.com/josepchamorro?fref=ts), lugar este que siempre se pueden encontrar cosas espléndidas e interesantes, he hallado esto, el escrito (de Jose) y la música (Jarrett); a continuación (del escrito de Chamorro) y a modo de respuesta (del Felipe Trompeta) he encontrado el texto que hay más abajo (lo he mejorado). Esto es lo que dejo hoy para los que le gusta la música y las historias de músicos y las historias de las músicas.




Esta melodía se remonta a principios de los años 1800. No sólo es una canción tradicional americana sino también una canción de marineros. Entre las diversas traducciones dadas podemos encontrar: "hija de las estrellas"; "el ciervo en el bosque","Guerrero cazador" nombre de uno de los jefes de los indios iroqueses; o "el río que corre a través de elevados cerros y montañas".
(Jose Chamorro)



Esta la grabó como regalo de cumpleaños a su ex. Él estaba, por aquel entonces, con el síndrome de fatiga crónica. Yo creo que este disco grabado a escondidas y con gran esfuerzo está repleto de esbozos de cosas que podrían ser mayores, pero también de recuerdos, ya llevaba (Jarrett) mucho tiempo sin tocar, quizá tendido en su cama o mirando su piano sin poder acceder a él demasiado rato y seguramente pensando en el pasado, repasando su vida, posiblemente en algún momento envuelto en recuerdos, recordó a su amigo, a ese con el que compartieron escenarios y sueños, a este con el que en aquel momento hacía ya más de 20 años que no se hablaba, que no se veían, aquel que nació en Shenandoah un 6 de agosto del 37.
(texto de Felipe Trompeta mejorado, creo)

Gracias al Jose y al Felipe.

BRAZILIAN LOVE AFFAIR (George Duke, 1980)



Empiezas a escuchar y se van presentando, casualmente, a través de otros hasta crear un entrelazado interminable donde se anudan los lugares, los personajes, las músicas... cada uno llevamos esta maraña de una manera, de forma propia, exclusiva y casual. Me he liado. Lo aclaro: Con 15 años Juan se compra el disco Minute by Minute de los Dooby Brothers (se lo ha recomendado un primo mayor) y en una primera escucha le llama la atención el cantante de la canción What a Fool Believes, su voz aterciopelada y preciosa... averigua que se llama Michael McDonald (fabuloso cantante que le puso los pelos de punta a Juan), momentáneamente se queda la cosa así. Un día con 16 años y 3 meses escucha en un garito nocturno de Sitges una música que le gusta (pelos de punta, grandiosa música) y le pregunta al guapo pinchadiscos y este le comenta que es Steely Dan. A los días se compra el disco The Royal Scam (la carátula le impacta de lo fea que es) y en este álbum se topa de nuevo con Michael McDonal (le reconoce, este reencuentro le encanta, le pone), le llama la atención un solo de guitarra y lee que es de Larry Carlton. Paseando, entra a ver discos (Juan ya tiene 17 y medio) y se compra el único que hay en la tienda en el que aparece Carlton, descubre en este (disco) a Joni Mitchell (grande), en el disco de Mitchell le llama la atención el Saxofonista, se compra el Nefertiti de Miles Davis en el que toca Wayne Shorter (el saxo que tocaba en el disco de Joni Mitchell), descubre a Miles. Se regala como regalo de cumpleaños, el día de sus 20, el Tutu de Miles y descubre a George Duke... Incluso de los pocos discos que descubrió Juan hasta sus 20 habría podido darle más vueltas y buscar más caminos, abrir nuevas sendas. De todas maneras lo interesante es que al final Juan se hizo fan o como mínimo conocedor, que no es poco, de la música de los Doobie Brothers, de McDonald, de Steely Dan, de Larry Carlton, de Joni Mitchel, de Shorter, de Miles Davis y de George Duke. Este es su entrelazado particular, exclusivo y casual, donde aparecen unos lugares con sus personajes y tus músicas.
Georege Duke entró en mi entrelazado de distintas maneras, la primera fue a través de Stanley Clarke, cuando empecé a tocar el bajo yo era muy fan de Clarke. A tiempo (poco) me grabaron en una andorrana cinta Maxell de cromo el disco titulado Brazilian Love Affair (este me lo grabó Agustín Charles, calculo que sería en 1981). A los años lo llegué a ver en directo en el festival de jazz de Andorra, ahí descubrí su humor y su falsete (del George Duke). Un día en una tienda del tubo de Zaragoza me compré un disco donde él tocaba standars de jazz a trío con piano acústico, era un crío (él), me sorprendió, todo lo que había oído de él se alejaba bastante de lo que se puede enclavar en el jazz ortodoxo, pero está claro que era un gran conocedor de este lenguaje aunque su música fue por otros derroteros. También intervino en el álbum Tutu de Miles Davis. En la puerta de mi habitación tenía un póster publicitario de bajos Ibanez donde el protagonista era Alphonso Johnson, nunca lo había oído tocar (al Alphonso, puto crío de 16 ó 17) pero me gustaba la foto, esta foto publicitaria me llevó a escuchar el primer disco de Phil Collins (ya que Alphonso Johnson tocaba en él, este disco se ha vuelto a editar estos días, con alguna toma inédita en directo...) y a comprarme un disco en directo donde aparecía Alphonso y casualmente también estaba George Duke (en esta ocasión colíder junto a Billy Cobham), en este álbum en directo descubrí a John Scofiel, pero esta es otra historia de la cual hablaré en otro momento. También recuerdo con cariño aquellos viajes de aquella gira que tocaba junto a Diego Martínez de Pisón, David Gómez, Iñaki Askunze y Coco Fernández, en la furgoneta había un aparato de música que iba con cintas, al segundo viaje me traje la famosa Maxell (que 14 ó 15 años después aún conservaba) con la grabación de Brazilian Love Affair , Coco Fernández se declaró fan de aquella música, que al igual que a mí, en algún momento se entrelazó a su vida. Desde aquel momento siempre he visto un parecido entre Coco y George, no puedo evitarlo, siempre que reescucho a George Duke recuerdo a Coco Fernández y siempre que veía tocar a Coco me recordaba a Gerorge. Lugares, personajes y músicas. El entrelazado sigue creciendo.


No he podido escribir menos. Lo siento.

IT'S ALL RIGHT WITH ME (Frank Sinatra 1984) (mi canción de hoy)





    La elegida es la 5ª del disco. Una banda fabulosa dirigida por Quincy Jones acompañan a Sinatra en uno de sus grandes trabajos. En los ochenta, este momento incierto para el Jazz, Sinatra saca este álbum fantástico donde el swing manda, donde el swing se pone al día. No escatimaron en gastos y los mejores músicos del momento estaban en el plantel para elaborar lo que ha sido uno de los mejores discos de Frank Sinatra. He elegido It's All Right With Me, pero cualquier otra me hubiera servido para presentar este magnífico álbum, que creo que en España no triunfó demasiado (yo me lo compré), eso lo sospecho (lo de que no triunfó en España) porque cuando quise comprarlo en cedé no lo pude encontrar, ni siquiera lo habían editado(ahora sí). Para quién se interese en este trabajo y quiera saber cómo se elaboró y anécdotas, existe un interesante documental de la grabación. La maquinaria americana de mercadotécnica funcionó a la perfección y en EE.UU se puso nº 1 en las listas y Sinatra recuperó su lugar en el olimpo de los dioses cantores (si es que lo había perdido). Esta canción la abre el gran Ray Brown con su esplendido gusto contrabajístico y lo continúa con este swing insuperable de su caminar perfecto. 

WAYFARING STRANGER (Charlie Haden Quartet west, 1999) (mi canción de hoy)



    Son muchos los contrabajistas que me han gustado y me gustan, en los que veo grandes logros y un trabajo muy bueno, pero podría contar con los dedos de una mano (y me sobran dedos) a los que he seguido con amor y admiración especial, a esos que me han llegado a lo más profundo. Y el primero de la lista, posiblemente, sea Charlie Haden, sus solos y su música me siguen emocionando.
    Recuerdo perfectamente las sensaciones que nacieron después de la primera escucha de esta versión de Wayfaring Stranger, donde él se atreve a cantar; no es la mejor de las voces, pero yo escuché y escucho en ella la autenticidad de la cosa, veo en ella un parecido a su manera de tocar el contrabajo, de sentir la música, un trasfondo verdadero. Ya sé que a muchos, eso que vais a escuchar os parecerá una patraña, pero yo siento más corazón en estas estrofas que en muchos pasajes de otros grandes músicos perfectamente afinados y virtuosos, y eso es lo que me gusta sentir cuando escucho a alguien, eso es lo que busco hace muchos años, los mismos que hace que dejé de admirar al virtuoso que pasa por las notas a gran velocidad y gran perfección pero sin llegar, no entiendo a la gente que flipa con esto sin sentir un crujir en el corazón. La música es un sentimiento, cada día lo tengo más claro.

    Volveré ha presentar a Charlie Haden en próximas ocasiones tocando el contrabajo (que es lo suyo), pero hoy me apetecía oír su voz, ésa que tantas veces dejó grandes mensajes en los conciertos o en entrevistas, esa voz tan conocedora de la guerra civil española, la misma que nos abandonó el 11 de julio de 2014. Grande Charlie.

NEW OLD AGE (John Taylor 1992) (mi canción de hoy)




    Este pasado 17 de julio su cabeza golpeó con fuerza las teclas del piano, por un instante el público pensó que eso entraba dentro de la dinámica del bolo, pero fue un fallo en su corazón lo que provocó aquel último acorde de notas cromáticas. John Taylor de 72 años ha muerto. Murió de forma parecida a uno de sus ídolos (Bill Evans).
Hace ya unos cuantos años que se coló en mí cajita de pianistas favoritos y hoy, escribir de cualquier otro músico, escuchar cualquier otra música donde John Taylor no sea protagonista pierde todo sentido para mí.
    Recuerdo perfectamente cuando Diego, vuelto de unos días playeros (1993), días que él siempre aprovechaba, mientras sus acompañantes se bañaban,  para escuchar con el discman cedés pendientes, me dijo (conociendo mis gustos) – tío tienes que escuchar este disco, te va a encantar – No era otro que You Never Know (ECM), una música que aunque liderada por el batería, podría pasar perfectamente por un disco del pianista, tanto a Peter Erskine como a Palle Danielsson los conocía perfectamente (Danielsson era en aquel momento mi contrabajista de cabecera), primero me sorprendió el cambio de Erskyne en su forma de tocar y también que plantease un disco como aquel, con aquella música (la última vez que lo había oído, su estilo,  estaba más cerca del rock que del Jazz) pero sobre todo me enamoré del fabuloso y personal pianista, un tipo que he buscado y con el cual he braseado profundamente a todos mis colegas. You Never Know es un cedé que he escuchado cientos de veces, después de aquel han venido innumerables discos donde estaba el de Manchester (John Taylor), ahora recuerdo uno que compré en Perpignan en una tienda de harmonia mundi (escaneo y os dejo la foto de la contraportada abajo, me encanta esta foto) en este tocaba junto a su compañero de fatigas Kenny Weeler y Riccardo del Fra (otro gran contrabajista). Podría estar enumerando discos y discos y más cosas sobre él, pero no es este el espacio. Creo. Os dejo con un tema de aquel fabuloso y revelador disco.
    Con él (Taylor) me ha pasado algo curioso, una cosa que suele sucederme con algunos de los pianistas que viven en mí y no es otra que intentando convencer, de mostrar su grandeza y espiritualidad, por muchas brasas (charlas pesadas) que he dado a los pianistas que me cruzo (a otros músicos y gentes oyentes de Jazz también se las he dado), no han sabido ver en Taylor (los pianistas) la autenticidad y la hermosura de su música, claro que esto también me ha pasado con Jarrett y eso me reafirma que los pianistas son seres (algunos de los que conozco) con poco corazón. Jiji. Ellos se lo pierden.

    Taylor se ha despedido dando este tenso e impreciso último acorde frente al público de Segré, pero por suerte, ha dejando millones de notas grabadas, improvisaciones sublimes que siempre podremos volver a oír o escuchar por primera vez. Gracias por haber existido. Taylor, un grande que ha llenado mi corazón en multitud de ocasiones, hoy también.


Taylor - Fra -Wheeler

CAROLINE NO (CHARLES LLOYD, 2011) (mi canción de hoy)

toda información en el vídeo



    Uno de los últimos que quedan. Para mí uno de los pocos auténticos que quedan, además de un grande y un descubridor de talentos. Siempre ha tenido unas bandas espectaculares. Me encanta su manera de tocar, de entender la música, la improvisación, incluso de grabar, no creo que haga muchas tomas ya que en muchas ocasiones se oyen fallos, pero suena siempre auténtico, suena a directo, sin trampas, hermoso, interesante o tenso, implicados, verdaderos, Charles Lloyd, un grande. Seguiré hablando de él.

IN A SENTIMENTAL MOOD (Ellington & Coltrane, 1962) (mi canción de hoy)



    Esta versión es preciosa, el gran Ellington al piano mostrando su maestría en el instrumento, dejando constancia de su imaginación, silencios exquisitos, inventando este fraseo (riff) repetitivo durante la exposición de la melodía y final, divina ocurrencia para esta versión junto a un sublime Coltrane. Super solazos de los dos. Gran acompañamiento de Bell y Jones. Jazz de verdad.
Anécdota: Después de grabar el primer tema y tras escucharlo en la cabina del técnico de sonido, Coltrane le dijo a Ellington:

    • Vamos a grabar otra toma
    • Pero, qué dices?
    • Grabar, repetir, otra vez.
    • Como ésta ya no nos va a salir ninguna.

    Coltrane era de grabar varias tomas (en sus discos, y así elegir la que a él le parecía la mejor), Ellington era de primeras tomas. Todo este disco está grabado a una sola toma y es un disco, todo él, exquisito.
Hoy os dejo con In a sentimental mood, pero seguro que algún tema más de este disco volveré a colgar en este espacio.